Reto 21 ELDE/LiterUp (2016): Empieza una historia con: “Pero ese no era el final”. Haz un flashback y explica cómo ha(n) llegado hasta ese punto y el verdadero final.

Recién fugados.

Pero ese no era el final. Ni siquiera el principio de su historia. Sólo un pequeño giro que daba a sus vidas un matiz aún más interesante.

Sara había estado prometida con Pablo dos años en los que le quedó patente que aquel hombre no era del gusto de su familia. Una joven abogada que se enamoraba de un hombre bastante mayor que ella y que vivía de lo que sacaba tocando un destartalado banjo no era lo que sus padres querían que le pasase a su hija. Pero había ocurrido y ambos dos tenían las pruebas suficientes de que el amor del otro era sincero y fuerte.

Pablo había quedado enamorado al verla acercarse a escuchar pero no le había gustado su carácter introvertido y a veces frío, que casi lo hizo marcharse varias veces, hasta que pudo ver la cara más amable de la chica. Sara tardó meses en admitir que lo que ella calificaba de una simple aventura, era el camino que su corazón había escogido. Por ello no pudo decirle que no cuando Pablo se arrodilló ante ella para pedirle matrimonio.

Como si de una comedia romántica se tratase, ambos pasaron sus más y sus menos con los amigos y la familia. Pero quedó patente que los familiares de Sara no estaban por la labor de aceptar ese matrimonio bajo ningún concepto. A través de la hermana, que fue la única que los apoyó (no sin prejuicios), supieron que pensaban sabotear la boda hasta el punto de secuestrar a Pablo para matarlo.

El miedo dejó paso a dos mentes que funcionaban como una sola, calibradas como un reloj, e idearon un plan tan magnífico que nadie hubiera podido jamás descifrarlo.

Aquel mismo día, el día de la boda, junto al altar, Sara grito a los cuatro vientos que no podía negar los contras que Pablo arrastraba y que lo dejaba, para después salir corriendo en una dirección. Su pareja se mostró abatida y después de caer al suelo en llanto ante el silencio de toda la iglesia salió tambien corriendo en dirección opuesta.

Sólo ellos sabían los caminos que cada uno atravesó para al final del día llegar a la otra punta del país y jurarse amor eterno en una pequeña ermita escondida. Atravesar la frontera y perderse en el país vecino sólo fue otro paso más. Pero esta vez, juntos.

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