Reto 10 ELDE/LiterUp (2017): Haz una historia con un protagonista que evoque tu niñez.

Flecha

Me senté disgustada sobre mis patas traseras mientras veía a mi hermana pelearse con mi hermano por un juguete mugriento. Ellos tenía mucha más fuerza que yo, así que no me había dejado muchas opciones, Meco me había derribado con una patada y Curro simplemente se había reído y me había mordido una oreja.  Me alejé enseñándole los dientes aunque sabía que no asustaba a ninguno de los dos y que dejaban de perseguirme porque el juguete era más importante.

Miré como un humano se acercaba y les arrebataba el juguete para después acariciarlos a ambos y lanzar el muñeco lo más lejos que pudo. Vi a mis hermanos con sus pelajes oscuros, sus cuerpos grandes y sus patas fuertes atravesar el jardín a toda velocidad y zambullirse entre los matorrales del fondo. Me alejé de allí lentamente y me tumbé aún disgustada en un sitio lejos de la acción, cuando se aburriesen del juguete vendrían a por mí.

Oí una voz que me resultaba familiar junto a mí y recibí una caricia en la cabeza. Era aquella humana pequeña. Yo aún era muy joven pero ya podía llegarles a lamer la cara de muchos humanos si me ponía a dos patas, sin embargo esta humana no era muy grande y si me ponía a dos patas probablemente la aplastaría. Se sentó junto a mí sin dejar de acariciarme.

Por alguna extraña razón, mientras el resto de humanos jugaba con mis hermanos a ella le gustaba seguirme y sentarse tranquilamente junto a mí. Meco decía que era extraña por eso la mayoría de las veces que ella andaba cerca de mí no se acercaba. Además si mi hermana intentaba fastidiarme ella le gritaba y le daba en el hocico a pesar de que mi hermana le doblaba en tamaño. Pero me gustaban sus manos y su pelo, ella era blanca y naranja, casi como yo.

De repente noté algo extraño en ella, estaba triste y gemía. de sus ojos caían gotas como si fuese lluvia, nunca lo había visto en un humano pero no me parecía que aquello estuviese bien, podía sentir que sufría. Me incorporé un poco y me acerqué a oler su cara, luego lamí esas gotas que estaban saladas. Inmediatamente ella rió y sonrió y supe que estaba haciendo bien. Me acarició con más fuerza y esas gotas dejaron de resbalar por su cara. Se abrazó a mí y se quedó muy quieta, yo no me moví. Sabía lo que era un abrazo.

Esa humana parecía más mi hermana que la misma de mi sangre. Justo en ese momento supe que ella estaba allí conmigo y no con mis hermanos como el resto porque ella me quería. Y de repente sentí una conexión especial. Sabía que aunque ella no viviese conmigo, no fuese de mi especie, sería siempre mi hermana. Y siempre me tendría a su lado.

La llamaron por su nombre y se levantó para mirarme, me coloqué a su lado y caminé junto a ella.

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